Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón

"Escucha Israel: El Señor es tu único Dios a Él amarás con todo tu corazón, con toda tu alma con toda tu ser. Y estas palabras que Yo te ordeno hoy estarán sobre tu corazón. Las enseñarás a fondo a tus hijos, y hablarás de ellas al estar sentado en tu casa y al andar por el camino, al acostarte y al levantarte. Las atarás como señal sobre tu mano y serán por recordatorio entre tus ojos. Las escribirás sobr!; las jambas de tu casa y en tus portones" (Dt 6, 4 - 9).

Estas palabras estaban escritas en lo profundo del corazón de cada uno de los judíos, y con ellos de Jesús.

Puesto que el Todopoderoso se nos ha mostrado como nuestro Dios y Señor, no debemos poner nada por encima de él, ni considerar nada más importante ni conceder a ninguna otra cosa o persona prioridad sobre él. Dios espera que le prestemos toda nuestra fe; debemos orientar toda nuestra esperanza a él y dirigir todas las fuerzas de la caridad hacia Él. El mandamiento del amor a Dios es el mandamiento más importante de todos y la clave para todos los demás. Por eso está al comienzo de los diez mandamientos.

¿Por qué son importantes los mandamientos?

Los mandamientos no son una serie de normas y preceptos que Dios ha puesto para mantenernos atados y que no tengamos libertad, todo lo contrario, son un regalo que el Señor nos hace a los hombres para que tengamos más fácil saber qué es lo que quiere de nosotros y cómo podemos ser felices. 

En el momento en el que fuimos creados. Dios puso en el centro de nuestro corazón el deseo de ser felices. y esto es algo que reina en el corazón de cada ser humano. El problema rinde en que el ser humano busca esa felicidad por muchos senderos, y estos. muchas veces les lleva una insatisfacción enorme.  Ese deseo de felicidad es un deseo algo colocado en lo profundo de nuestro corazón para alcanzar a Dios.  Estos últimos están escritos realmente en el ser humano. Algunos son más fáciles de ver y otros menos. Pero esa ley natural hace que toda civilización, fuera de su raza, cultura, país, o enseñanza sepa que matar, robar, tratar mal a los padres, etc. Son cosas malas que no se pueden llevar a cabo.

Amarás a Dios sobre todas las cosas

Nuestro primer mandamiento, pone por delante de todo, lo que realmente tiene que ser nuestra vida. Dios es el centro de todo, nuestro eje neurálgico alrededor del cual giran el resto de nuestras realidades de vida: familia, amigos. trabajo, deseos y proyectos. Este mandamiento nos ordena adorar. amar y servir a Dios como nuestro único y soberano señor sometiendo todo a su gloria y servicio con libertad y amor. El cumplimiento del Primer mandamiento nos libera de confundir a la criatura con el Creado , de confundir al redimido con el Redentor. 

¿Qué nos lleva a cumplirlo?

a) Elegirle como fin último de todo lo que hacemos: Actuar en todo por amor a Él y para su gloria: "ya comáis, ya bebáis. o hagáis cualquier otra cosa. hacedlo todo para gloria de Dios" (1 Cor 10:31). No ha de haber un fin superior a éste. Ningún amor se puede poner por encima del amor a Dios: "Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí" (Mt 10:37). ¡No hay más amor que el Amor! No puede existir un verdadero amor que excluya o postergue el amor a Dios.

b) Cumplir la Voluntad de Dios con obras: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos" (Mt 7:21). La Voluntad de Dios es que seamos santos (1 Tes 4:3), que sigamos a Cristo (Mt 17:5). cumpliendo sus mandamientos (Jn 14:21). Cumplir su voluntad también cuando exija sacrificio: "no se haga mi voluntad sino la tuya" (Le 22:42).

c) Corresponder a su amor por nosotros. Él nos amó primero, nos ha creado libres y nos ha hecho hijos suyos (1 Jn 4:19). "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4:10). Corresponder a tanto amor exige de nosotros una total entrega, del cuerpo y del alma. No es un sentimiento sino una determinación de la voluntad que puede estar o no estar acompañada de afectos. 

d) El amor a Dios lleva a buscar el trato con Él: Este trato se manifiesta a través de actos que le son propios: adoración. acción de gracias. petición. sacrificios ...

De todo esto, consecuentemente entendemos que cuando miramos el primer mandamiento tenemos que responder a que trato tenemos con el Señor. Si yo no rezo y hablo con Él todos los días. si intento buscar mis propios intereses por encima de los del Señor. hacer mi voluntad por encima de la Suya, si dudamos de Él, si creemos en supersticiones, si no damos la cara por Él, si ocultamos nuestra creencia, ... no amamos al Señor por encima de todo.

No dirás el nombre de Dios en vano.

El segundo mandamiento, consecuencia del anterior, prescribe respetar el nombre del Señor. El nombre de una persona, forma parte de su propia identidad; entre todas las cosas que Dios nos confió en la historia de la Salvación, una de ella fue su nombre. algo que pertenece al orden de la confidencia y de la intimidad de Dios. Por eso. nosotros los hombres no podemos usar mal de Él, todo lo contrario, manifestar una adoración amorosa. De aquí se deriva que hacer promesas en nombre de Dios, blasfemar y usar palabras malsonantes que lo impliquen, está fuera de lugar. Dice Jesús: "Pues yo os digo, no juréis en modo alguno ... sea vuestro lenguaje: "sí. sí"; "no. no": que lo que pasa de aquí viene del maligno". Enseñando que todo juramento implica una referencia a Dios.

Santificarás las fiestas

Como os podréis imaginar este mandamiento es la forma en la que hacemos culto nuestro primer mandamiento. Una persona que tiene a Dios como el centro de su vida necesita celebrar su fe, darle culto. El pueblo Judío lo entendía en el Sábado, día del descanso en la Creación del mundo. Ese día, no podían trabajar. ni ellos. ni nadie. Los cristianos desde la época de los apóstoles fueron conscientes de que el Domingo tenía que reemplazar al Sábado Judío. Es el día de la resurrección, el día en el que Dios hizo nuevas todas las cosas. El mismo Cristo se apareció continuamente durante 40 días el Domingo tras su resurrección. La celebración dominical del día y de la Eucaristía del Señor tiene un papel principalísimo en la vida de la Iglesia: Es el día en el que se celebra el misterio pascual, por tradición apostólica, ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto.

Por ello, faltar a misa un domingo es un pecado mortal, que rompe tu relación con el Señor. La participación en la celebración es un testimonio de pertenencia y de fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Los fieles proclaman así su comunión en la fe y la caridad. Testimonian a la vez la santidad de Dios y su esperanza de la salvación. Y se reconfortan mutuamente. guiados por el Espíritu Santo. Es el día en que todos los cristianos nos reunimos a celebrar nuestra fe. Es un día comunitario y de fraternidad filial, donde nos reunimos con nuestra familia cristiana para proclamar que Cristo ha muerto y ha resucitado para salvarnos. 

Para reflexionar

1. ¿Cómo se puede demostrar que amamos al Señor por encima de todo? ¿Cuesta que esto sea así? ¿Por qué?

2. ¿Por qué cuando nos confesamos solemos los cristianos olvidarnos de este primer mandamiento?

3. ¿Es la Eucaristía dominical un pilar fundamental en la vida de los católicos? ¿Por qué se suele faltar? ¿Cómo podría convertirse en algo importante?

Para profundizar

Catecismo de la Iglesia Católica: CCE 2083-2195


Imprimir   Correo electrónico

Related Articles